30 noviembre 2006

            HA HABLADO TONY BLAIR

            El presidente del Reino Unido, Tony Blair, ha dicho “tenemos diez años para salvar el mundo”. Después de los años que lleva de presidente de uno de los países más poderosos del planeta, por fin se ha dado cuenta del gran peligro en el que estamos. ¿A que conclusiones habrá llegado este hombre para decir esto, para decir que nos quedan diez años? Tal vez sean las mismas a las que he llegado yo. Estas son mis conclusiones:

  1. Todos los años convertimos varios cientos de miles de kilómetros cuadrados en desierto. Debemos parar la desertización del planeta. Y no es por ecología o solidaridad. El motivo es que el hombre no vive en los desiertos. Cuando La Tierra se convierta en un desierto por completo, nosotros estaremos extinguidos, o reducidos a unos pocos millones de personas.
  2. Todos los años destruimos cientos de miles de kilómetros cuadrados de selva y de bosque. Debemos parar la destrucción de la selva. Y no es por ecología o por solidaridad. El motivo es que el hombre necesita las selvas y los bosques para que conviertan el aire sucio que expulsamos al respirar en aire limpio que podamos respirar. Cuando en La Tierra no queden selvas ni bosques, el nivel de oxígeno en la atmósfera bajará a niveles “irrespirables”, y nosotros estaremos extinguidos, o reducidos a unos pocos millones de personas.
  3. Todos los años aumentamos el efecto invernadero, aumentando lenta pero continuamente la temperatura del planeta. Debemos parar el efecto invernadero. Y no es por ecología o por solidaridad. El motivo es que las temperaturas altas no son buenas para nosotros, pero si para bacterias, virus, microbios, hongos, insectos y otros seres vivos que nos provocan enfermedades. Cuando La Tierra aumente su temperatura lo suficiente, el clima nos será insoportable, y nosotros estaremos extinguidos, o reducidos a unos pocos millones de personas.
  4. Todos los años reducimos la capa de hielo de los casquetes polares, de los glaciares y de otras reservas de hielo y agua dulce. Debemos parar el deshielo. Y no es por ecología o por solidaridad. El motivo es que el deshielo provocará una subida del nivel del mar de varias decenas de metros, reduciendo la superficie habitable del planeta. Archipiélagos enteros de islas desaparecerán. Las migraciones huyendo de las zonas costeras provocará importantes crisis sociales, y morirán millones de personas.
  5. Todos los años pescamos millones de toneladas de pescado de los mares y océanos, más allá de la capacidad de reproducción de los peces. Debemos parar la pesca intensiva. Y no es por ecología o por solidaridad. El motivo es que si dejamos los mares y océanos sin peces, solo unos pocos millones de personas privilegiadas podrán comer pescado de piscifactoría, por el elevado precio que este tendrá. Y los demás, pagaremos unos precios un poco menos desorbitados por el resto de la comida.
  6. Todos los años quemamos millones de millones de barriles de petróleo. Debemos reducir nuestro consumo hasta eliminarlo por completo. Y no es por ecología o por solidaridad. El motivo es que nos faltan unos treinta años para que se agoten todas las reservas de petróleo conocidas. Cuando lleguemos a este punto, toda nuestra sociedad basada en el petróleo colapsará, provocando miles de millones de muertos, y nosotros estaremos extinguidos, o reducidos a unos pocos millones de personas.
  7. Todos los años quemamos miles de millones de toneladas de carbón, devolviendo a la atmósfera el carbono almacenado durante millones de años en el interior de la tierra. El que este carbono se quedara en el interior de la tierra permitió que el aire tuviera una mayor proporción de oxígeno, y que el ser humano pudiera respirar. Debemos evitar que se quede el carbón del mundo. Y no es por ecología o por solidaridad. El motivo es que cuando hayamos quemado todo el carbón, el aire de la tierra será irrespirable, y nosotros estaremos extinguidos, o reducidos a unos pocos millones de personas.

 

Si, como yo, habéis llegado a estas escalofriantes conclusiones, ¿Qué podemos hacer? Tal y como funciona el mundo, ¿Qué podemos hacer nosotros realmente? ¿Seguir los consejos de usar bombillas de bajo consumo, mientras los anuncios de neón y los escaparates están iluminados toda la noche, todas las noches? ¿Ahorrar agua para que se puedan seguir construyendo más urbanizaciones, campos de golf y piscinas privadas?

Está claro que el ser humano no se ha enfrentado a un problema de esta envergadura en su dilatada historia de más de tres millones de años. Y las soluciones a las que estamos acostumbrados no son más que tiritas para un cuerpo que se está desangrando a grandes chorros.

La solución, en el próximo bolentín, no, en el siguiente. Mientras tantos, podéis seguir pensando sobre estas conclusiones, y enviarnos vuestras ideas.