¿Y EL DINERO?
Nuestra vida depende del dinero, del sueldo que todos los meses cobramos. Todos lo sabemos, y está bien metido en nuestra cabeza. Y aún cuando pensamos en cambiar de vida para conseguir una vida más autosuficiente, más dependiente de nosotros en lugar de ser dependiente de factores externos, sabemos que necesitamos dinero. Incluso viviendo en un pueblo, con un huerto y unas gallinas, o creando una comunidad intencional, necesitamos dinero.
Siempre pensamos, y nuestros amigos y familiares nos lo recuerdan siempre, todos los “y si” que nos rondan por la cabeza: “y si nos ponemos enfermos”, “y si hay una helada y pierdo la cosecha”, “y si se estropea el calentador de agua”, “y si...”
Nos han enseñado que el dinero se consigue trabajando, mejor si tenemos una carrera universitaria y trabajamos “de lo nuestro”. Si no, algún otro tipo de estudio y tener una profesión. Nos han enseñado a tener UN trabajo, un único trabajo, obtener todo nuestro dinero de una sola fuente.
Si queremos cambiar nuestra forma de vivir, tenemos que empezar por cambiar nuestra forma de pensar. Tanto sobre el dinero como sobre muchas otras cosas. Pero en esta reflexión quiero centrarme en el dinero y el trabajo.
En lugar de pensar en UN trabajo de 40 horas a la semana, con un sueldo fijo, debemos empezar a pensar en VARIOS trabajos, de cualquier duración, con sueldos variables. En lugar de pensar en TRABAJOS y PROFESIONES, debemos empezar a pensar en QUE SE HACER, QUE PUEDO HACER o QUE NECESIDADES PUEDO CUBRIR CON MI TRABAJO Y QUE ME APORTE DINERO.
En la mayoría de estos “pequeños trabajos” es posible que nos paguen en negro, que los ingresos no sean todos los meses, que sean variables, que no coticemos a la seguridad social, que no tengamos pensión, y esto nos puede preocupar.
Pero debemos tener en cuenta como funciona nuestro sistema sanitario. Si eres una persona “sin recursos” ( es decir, si no tienes un contrato ni ingresos fijos ) serás un beneficiario del sistema sanitario, teniendo asistencia sanitaria gratuita. Y yendo a la cruz roja y otras asociaciones, se pueden conseguir medicamentos gratis y muchas otras cosas.
¿Y que decir de las pensiones? Hace ya algunos años un grupo de economistas dieron la voz de alarma sobre nuestro sistema de pensiones, sobre su inviabilidad a largo plazo. Fueron rápidamente acallados por el gobierno de entonces (¿Qué gobierno no lo habría hecho?) diciendo que las pensiones estaban aseguradas y que destinarían más dinero si hiciera falta. Antes de que cobremos las pensiones para las cuales estamos cotizando hoy en día, la economía habrá colapsado varias veces, el petróleo se habrá agotado, y nuestra forma de vida no tendrá nada que ver con la actual. El concepto de “pensión” nos parecerá ridículo por completo. Pese a esto, si sigues temiendo no tener pensión dentro de 20, 30 o 40 años, puedes hacerte un plan de pensiones en cualquier banco. Tú mismo.
¿Qué hay de malo en cobrar en negro? Que estamos defraudando a Hacienda, y hacienda somos todos. ¿no? Esa es la consigna del sistema, para que al menos nos sintamos culpables. Además, nuestra culpa aumenta al ver como el dinero se emplea de forma muy eficiente en hacer un montón de cosas útiles. En que gastan nuestro dinero, este sería un buen tema para un boletín, pero no para este.
El primer paso es comenzar a pensar ¿Qué se hacer? En lugar de ¿En que puedo trabajar? En el colegio, instituto y universidad nos enseñan decenas de cosas inútiles, tal vez sea un buen momento para aprovecharlas como profesor de matemáticas, física, inglés, lengua, historia... podemos limpiar y ordenar, cuidar personas, tanto niños, como ancianos. Podemos hacer cantidad de trabajos físicos, o dedicarnos a hacer los “recados” de la gente del pueblo. Tenemos más conocimientos de tecnología que la mayoría de la gente diez o veinte años mayores que nosotros.
Cada uno de nosotros tiene unas experiencias vitales distintas, y sabe hacer cosas distintas, incluso cosas que tal vez nadie sepa hacer. Entre las mías, está un curso de cuentacuentos. Puede sonar gracioso, pero sé que me puedo poner en la calle, en cualquier ciudad, contar cuentos y ganarme unos buenos euros. Recuerdo una persona en el encuentro de Ecosalvia que tocaba la flauta de una forma maravillosa.
Todo es cuestión de cambiar el punto de vista. Dejar de pensar en un “sueldo fijo” y comenzar a pensar en “sueldos variables”. Dejar de pensar en 40 horas, y comenzar a pensar en “las que yo quiera para poder vivir”.
Esto también suena utópico, imposible, irreal, ¿cierto? Pero piensa en cuanto dinero al mes necesitarías si vivieras en un pueblo o en una pequeña población, con un huerto, unas gallinas, cazando y pescando en la zona, recolectando en temporada (me encantan las moras silvestres que salen en septiembre), organizando cursos enseñando como llevar un huerto, etc...
Y si en lugar de aumentar tu calidad de vida solo o con tu pareja, lo haces en un grupo, entonces todo es mucho más fácil. Parte del grupo puede seguir “trabajando fuera”, obteniendo así el dinero que necesita todo el grupo para seguir adelante. Con el tiempo, según el grupo se asiente, e incluso aumente, ese aporte externo se reducirá, sin duda.
Todo cambio empieza por nosotros mismos, por liberarnos de la cárcel mental en la cual nos encontramos. Cuando seamos libres de las cadenas de nuestra mente, nos podremos librar con facilidad de las cadenas del mundo físico.
Saludos y que lo disfrutéis